Mercedes-Benz Intelligent Drive

ESP®

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El ESP® detecta situaciones críticas —por ejemplo, maniobras de cambio de carril para evitar un obstáculo— y asiste al conductor frenando de forma selectiva una o varias ruedas o adaptando la potencia del motor para estabilizar de nuevo el vehículo.

El programa electrónico de estabilidad.

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En el año 1995, el programa electrónico de estabilidad ESP® celebró su debut en la Clase S.
Ya en 1959, Fritz Nallinger, ingeniero jefe y miembro de la Junta Directiva de Daimler-Benz AG, solicitó la patente de un «dispositivo de regulación» para evitar que patinen las ruedas propulsoras, basado en una intervención en el motor, la caja de cambios o los frenos.

Su idea era buena, pero quedó en teoría durante un largo periodo de tiempo, ya que todavía no existían los sensores necesarios ni los equipos de mando capaces de realizar la intervención de estabilización en fracciones de segundo. El proyecto pudo ponerse en práctica con la llegada de la microelectrónica. Esta tecnología demostró su idoneidad para el uso diario en el sistema antibloqueo de frenos (ABS), que celebró su debut en la Clase S en 1978. Al mismo tiempo, el ABS fue la base para el desarrollo de otros equipos, como el sistema de control de tracción ASR (inicio de la producción en serie en 1981). El ASR regula las fuerzas longitudinales entre los neumáticos y la calzada, no sólo al frenar, sino también y por primera vez durante la aceleración, mediante una intervención en los frenos y en el motor. Más tarde llegaron el diferencial autoblocante (ASD, 1985) y la innovadora tracción integral permanente 4MATIC (1985). Una característica común a estos sistemas es la detección y limitación del resbalamiento de las ruedas mediante tecnología avanzada microelectrónica e hidráulica con el fin de mejorar el dinamismo longitudinal del automóvil.

Pero los ingenieros de Mercedes-Benz no se dieron por satisfechos. Su siguiente objetivo era mejorar la seguridad de conducción en todas las situaciones: al tomar curvas, al realizar maniobras para esquivar un obstáculo y durante otros movimientos del vehículo con alto dinamismo transversal y un riesgo elevado de derrape. A este fin iniciaron un nuevo y ambicioso proyecto de desarrollo denominado «regulación del resbalamiento transversal»: los ingenieros estudiaron la posibilidad de detectar movimientos de derrape de un turismo y de reducirlos mediante intervenciones precisas en el tren de rodaje, el motor y la caja de cambios. Después de numerosas simulaciones con ayuda de ordenadores y de estudios previos, en 1987 se realizaron los primeros ensayos en carretera de prototipos equipados con un sistema de estas características. Durante un periodo de desarrollo de varios años recorrieron miles de kilómetros. El sistema demostró también su idoneidad en el simulador de conducción de Berlín. Bajo la supervisión de los ingenieros de Mercedes-Benz, 80 conductores de ambos sexos realizaron recorridos virtuales a una velocidad de 100 km/h, incluyendo cuatro curvas peligrosas con zonas heladas, en las que la adherencia a la calzada disminuía en más de un 70%. El resultado de la prueba: sin el ESP®, el 78% de los conductores no fueron capaces de mantener la dirección del vehículo y derraparon hasta salirse de la carretera incluso tres veces consecutivas. Con el sistema de seguridad activado, todos los recorridos de prueba transcurrieron sin derrapes ni accidentes. Obviamente, los ingenieros no tardaron en realizar pruebas prácticas con el ESP®. La producción en serie se inició en el año 1992. Más de 40 ingenieros de Mercedes-Benz y Bosch trabajaron conjuntamente en este proyecto vanguardista, que finalizó en 1995 con la introducción en serie del sistema.

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